domingo, septiembre 28, 2008

Clichés


Habías probado masticar unas agujas pero alguien se dio cuenta de que se te había acabado el tiempo.
Entonces la mejor idea fue escuchar lo que las entrañas gritaban y te fuiste atrás de un par de tetas. Tetas jugosas y redondas. Jugosas, redondas y vacías.
Había algo que te perturbaba pero no sabías bien qué era. Pensaste que una marca de por vida te iba a enseñar a callarte la boca y te clavaste un fierro caliente en el pecho con las iniciales de algún extraño.
Y los extraños no se hacen esperar cuando se trata de buscar lo que les pertenece.
Y en breve un ovejero te daba latigazos en el culo para que no te apartes de la fila.
Maldijiste las agujas, las tetas, los sellos y los latigazos en el culo pero a las palabras se las lleva el viento. Y gritaste tanto que te tragó una bocacalle.
Y fuiste nada.
Y fuiste al fin.




Hoy: Three doors down - Kryptonite