
Elige la vida, elige un empleo, elige una carrera, elige una familia, elige un televisor grande que te cagas, elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la sal, colesterol bajo y seguros dentales, elige pagar hipotecas a interés fijo, elige un piso piloto, elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego, elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos, elige el bricolage y pregúntate quién mierda eres los domingos por la mañana, elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu, mientras llenas tu boca de puta comida basura, elige pudrirte de viejo, cagándote y meándote encima, en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte, elige tu futuro, elige la vida.
Pero ¿Por qué iba yo a querer hacer algo así?.
Yo elegí no elegir la vida, yo elegí otra cosa.
¿Y las razones? ¡No hay razones!.
¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?
Trainspotting (Daniel Boyle, 1996), la decadencia de la sociedad hecha película.
De la sociedad de los que vivimos en esos países que boquean para no ahogarse, que están más en el fondo que en la superficie pero que todavía no se hundieron del todo.
Y en el medio de todo eso, la vida se pasa en frente a una pantalla. Y escapar de la vida, es no tenerla y no tenerla es una buena oferta.
Elegir entre lo que te venden y lo que te roban.
No quiero hacer política, pero un poco de reflexión no viene nada mal hoy en día.
PD: no fomento la heroína, la película tampoco lo hace. Aprendan gente que mostrar realidades no es estar de acuerdo con ellas, es justamente aprender a autocriticarlas.
¿O acaso no somos parte de eso?
Hoy: Pulp - The fear